La economía solidaria, la educación popular y la formación
El artículo que recojo a continuación ha sido recogido del espacio virtual de
Diagonal Periodico y del Blog Idearia. Aunque fue escrito el 08 de julio del 2013, considero que es un artículo que aún aporta una reflexión muy interesante para este nuevo año que iniciamos, el 2015.
Artículo escrito por Enrique del Río
1. Los retos.
Uno de los desafíos más importantes que tenemos hoy en el ámbito de la
economía social y solidaria, es que para transformar la sociedad actual
no basta con que unas cuantas personas quieran, aunque sean una minoría
cualificada, hace falta que haya muchas personas que quieran cambiarla y
para eso tienen que tener claro por qué cambiarla. Y ese no es el caso.
Si no ¿Cómo se explicaría que se mantenga este modelo de desarrollo a
todas luces insostenible, que perjudica a la mayoría de la población que
paga sus consecuencias.
Lo grave de la respuesta es que nos señala a nosotros mismos, a la
población en general, como los propios cómplices reproductores día a
día, víctimas y responsables a la de vez, de esta manera de funcionar la
sociedad, conscientes o inconscientes, cómodos o incómodos, implicados o
inhibidos. Podríamos afirmar que si existe la actual situación de
injusticias, discriminaciones, abusos de poder, precariedad, etc., a
nivel planetario, es porque hay una inmensa masa de personas que la
sostienen.
Para que las personas quieran cambiar la sociedad a favor suyo, es
necesario favorecer procesos de toma de conciencia de la realidad y
compararla con sus aspiraciones más profundas y así una vez consciente
de la enorme distancia entre lo que se siente y se quiere con lo que se
está obligado a vivir, surge la motivación para actuar a favor de una
sociedad más justa, más digna, más humana y más participativa.
Para ello, tenemos que superar el modelo de educación oficial, a
imagen y semejanza del modelo de producción industrial, con los valores
impuestos por la economía financiera dominante y en el respeto a la
jerarquía establecida en el poder. Así la educación se controla desde el
estado y se adoctrina a las personas en ese sentido, con un
“pensamiento único”, de manera que se elaboran “paquetes” de datos y
enseñanzas que todo el mundo tiene que asimilar y repetir para que el
sistema económico siga funcionando sin ningún tipo de contestación.
Tenemos que ir en la dirección contraria, porque la sociedad necesita de
personas con el pensamiento divergente.
2. La educación popular liberadora y la metodología de la formación. Recorrer
ese camino precisa de una educación transformadora que desarrolle
nuestra capacidad de construir experiencias democráticas y pluralistas
que combatan el pensamiento único y generen el pensamiento propio y
pluralista de los ciudadanos. Dialogante, tolerante, sin certezas
absolutas, investigador, abierto…
De acuerdo con Paulo Freire, este modelo de educación/formación…”concibe
el conocimiento como arma de lucha. Se plantea la transformación del
mundo por la acción del pueblo mismo, liberado a través de la
educación…La educación como una actitud de tensión creadora que utiliza
la imaginación para buscar soluciones realistas a las situaciones
cotidianas. Las palabras tienen sentido cuando están encarnadas en la
realidad de quien las pronuncia. Solo así, las palabras en vez de ser
vehículo de ideologías alienantes se convierten en generadoras, en
instrumentos de transformación auténtica... “Por eso la educación es un
acto de amor y de coraje y es una práctica de la libertad, dirigida
hacia la realidad, a la que no se teme, sino que busca transformarla…”
De hecho, en realidad nadie forma a nadie, porque para que haya
formación tienen que darse tres elementos inseparables a tener en
cuenta: a) la información (saber, conocer), b) la implicación (toma de conciencia), c) la aplicación (actuación acorde con la toma de conciencia).